From
the dusty, old weary feet of the desert,
Let
me
stroke your hair like Tunisian winds did back in the days.
I
Mi
mente languidece en círculos sobre el filo de mi copa. Se me pegan
los codos a la barra en lodazales secos de whisky y ceniza. Aún
siento la pólvora picarme en la nariz.
Cuántas
veces. Cuántas más.
Un
gruñido me llama. Vuelvo a ser consciente de las carcajadas de los
brutos de taberna, pero aún me llegan amortiguadas. Que alguien le
diga a este novato que me deje en paz. El hielo se derrite y se hace
uno con el vodka; oh, ojalá se derritiese en mi cerebro y me matase
un poco. Frío. Necesito frío. Este calor me adormece los músculos.
Y este gilipollas me sigue gruñendo en el oído.
¿Es
que nadie va a decirle que se largue? Oh, ya veo, las risas
contenidas. Expectantes, ¿eh, hijos de puta? No voy a dar
espectáculo. No esta noche. Dejadme tranquila. Hoy es de estas veces
que necesito hielo en los labios y ascuas en el esófago. Marvin,
hazme el favor, dile a este tipo que se pierda.
Por
favor.
El
tipo me pone una manaza en el hombro. La mesa de los Busters estalla
en carcajadas de nuevo. Marvin le mira por encima de mi hombro desde
detrás de la barra. Haz algo con ese paño seco y limpia un poco en
vez de quedarte ahí como un idiota. Ese peso en mi hombro... No me
hagas mover un sólo músculo. Yo sólo quería hielo.
Pero
no, tu penetrante pestazo a colonia me está arrancando de mi
confortable entumecimiento. Cállate. Mis dedos se crispan contra el
cristal del vaso, no lo pueden evitar.
—¿N-...
-as... -rminarte... -odka?
Cállate.
—...-ya
un... -sperdicio.
¿Por
qué te empeñas?
—Camarero,
ponle otra a mi cuenta, ésta se le ha aguado.
A
la mierda. ¿Contentos todos? Me habéis terminado de joder el día.
—Ni
caso, Marvin —me veo obligada a espetar.
Termino
la copa de un trago y los pequeños trozos de hielo atraviesan mi
garganta limpiamente. Escapo de las risotadas de los Busters, la
colonia de macho mejicano y esa trampa para moscas a la que Marvin
llama 'saloon'. El aleteo de las portezuelas es lo único que
me despide con los modales adecuados.
Fuera,
la noche es limpia; la luna, creciente y rechoncha, como una novia
adolescente preñada: hermosa y estúpida. Ojos grises, plateados,
como una luna sucia. Maldita sea. Me falta tiempo para encerrarme en
casa y perderla de vista.
Jackie.
Dentro de seis horas te veré.
Jackie,
ojalá me dejase a mí misma abrazarte...
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